Bereits Kunde? Jetzt einloggen.
Lesezeit ca. 7 Min.

VIAJES: Pamplona: Viaje gastronómico por la capital de Navarra


Ecos - epaper ⋅ Ausgabe 7/2018 vom 27.06.2018

Hemingway interessierte sich offensichtlich nicht fürs Essen, denn sonst hätte er wohl kaum über Pamplonas Stiertreiben geschrieben, sondern über Bars und Restaurants…


INTERMEDIO PLUS

Artikelbild für den Artikel "VIAJES: Pamplona: Viaje gastronómico por la capital de Navarra" aus der Ausgabe 7/2018 von Ecos. Dieses epaper sofort kaufen oder online lesen mit der Zeitschriften-Flatrate United Kiosk NEWS.

Bildquelle: Ecos, Ausgabe 7/2018

Fachada del Ayuntamiento de Pamplona, en pleno casco antiguo de la ciudad.


Si por algo se caracteriza Pamplona, es porque nos gusta el buen comer. Cualquier excusa sirve para reunirse en torno a una mesa, un plato y un buen vino o cerveza. Un encuentro con amigos, una celebración familiar, una cita romántica… Todo gira alrededor de la comida. Pero, ¡ojo! Buena comida. No vale cualquier cosa, un tentempié rápido o un simple ...

Weiterlesen
epaper-Einzelheft 8,99€
NEWS 14 Tage gratis testen
Bereits gekauft?Anmelden & Lesen
Leseprobe: Abdruck mit freundlicher Genehmigung von Ecos. Alle Rechte vorbehalten.

Mehr aus dieser Ausgabe

Titelbild der Ausgabe 7/2018 von FOTO DEL MES: ARGENTINA: El nuevo mandamiento: AVANZADO. Zeitschriften als Abo oder epaper bei United Kiosk online kaufen.
FOTO DEL MES: ARGENTINA: El nuevo mandamiento: AVANZADO
Titelbild der Ausgabe 7/2018 von PANORAMA. Zeitschriften als Abo oder epaper bei United Kiosk online kaufen.
PANORAMA
Titelbild der Ausgabe 7/2018 von SOL Y SOMBRA: Amarillo Katalonien: Vorsicht mit gelben. Zeitschriften als Abo oder epaper bei United Kiosk online kaufen.
SOL Y SOMBRA: Amarillo Katalonien: Vorsicht mit gelben
Titelbild der Ausgabe 7/2018 von ESCENAS DE ULTRAMAR: Crisis política en Perú. Zeitschriften als Abo oder epaper bei United Kiosk online kaufen.
ESCENAS DE ULTRAMAR: Crisis política en Perú
Titelbild der Ausgabe 7/2018 von DEBATE: ¡Viva San Fermín!. Zeitschriften als Abo oder epaper bei United Kiosk online kaufen.
DEBATE: ¡Viva San Fermín!
Titelbild der Ausgabe 7/2018 von Valencia: Un recorrido por los nuevos museos. Zeitschriften als Abo oder epaper bei United Kiosk online kaufen.
Valencia: Un recorrido por los nuevos museos
Vorheriger Artikel
ESCENAS DE ULTRAMAR: Crisis política en Perú
aus dieser Ausgabe
Nächster Artikel DEBATE: ¡Viva San Fermín!
aus dieser Ausgabe

... bocado. No. Nos gusta cantidad y calidad. ¿Les apetece un paseo gastronómico por la ciudad? ¡Les acompaño, vamos allá!

Lo primero que tenemos que hacer es dejar de lado ciertas costumbres, y Pamplona es un poco diferente a cualquier ciudad del norte de Europa. Mi consejo es que nos olvidemos del reloj y los horarios centroeuropeos. Nada de comer rápido ni cenar a las seis o siete de la tarde. Aquí se cena, como pronto, a las nueve de la noche. Y no tiene por qué ser una cena formal. Cada vez son más los partidarios de cenar “de pinchos”. De bar en bar, disfrutando las miniaturas que ofrecen; degustando sabores distintos y nuevos en cada lugar.

Juevintxo

Bienvenido a Pamplona: han llegado en el mejor momento. Desde hace ya varios años, las principales calles de bares y restaurantes del centro de la ciudad han puesto en marcha una iniciativa que atrae a miles de pamploneses cada semana. Es el ‘Juevintxo’. Los jueves de pinchos. Éste es el único día de la semana en el que podemos disfrutar de un pincho y una copa por tan sólo dos euros. Lo mejor es adentrarse directamente en las calles del centro: Estafeta (sí, la misma por la que se corre el Encierro durante los Sanfermines), San Nicolás y Mercaderes; a un lado y al otro de la Plaza del Castillo. Es una experiencia única. ¡No se la pueden perder!

Plaza del Castillo, con el quiosco en el centro, es el ‘salón’ de Pamplona, punto de reunión y de paso. Der., interior del café Iruña, con su decoración modernista, conserva ese sabor de principios del siglo XX.


Viernes

¡Buenos días! Lo habitual aquí es empezar el día con un buen café. La duda siempre surge entre acompañarlo con algo dulce o salado, ¿con un buen pincho de tortilla, por ejemplo? Por eso, todos los bares y cafeterías ofrecen las dos opciones. Pero en Pamplona, lo que hay que probar sí o sí es el chocolate con churros. Una bomba calórica, pero un gran placer. La churrería más típica es la Churrería de la Mañueta, en la calle del mismo nombre. La pena es que sólo abre en fechas señaladas: Sanfermines (del 6 al 14 de julio), los fines de semana de octubre y un par de sábados en junio. No se desanimen por las limitaciones horarias, siempre podemos ir al Churrero de Lerín, en la calle Estafeta. Un clásico, una churrería familiar con más de veinte años en Pamplona, y tres generaciones de churreros.

Seguro que tras ese chocolate tenemos mucha energía, así que podemos aprovechar la mañana caminando por el Casco Antiguo de la ciudad. Seguro que para cuando lleguemos a la plaza del Castillo, centro neurálgico de la vida social pamplonesa, nuestro estómago comienza a hablarnos. Hagámosle caso.

Los bares en Pamplona tienen mañana y tarde unas envidiables barras llenas de pequeños pinchos. Es difícil no caer en la tentación, así que, ¿para qué resistirse? Hay muchos bares, pero me arriesgaré a recomendarles algunos, los imprescindibles.

Mi primera recomendación es el Café Roch (www.caferoch.com), que, pese al nombre, no es un café. Es un diminuto bar en la calle Comedias, que conserva como un toque único el aspecto añejo de su fundación allá por 1898. Su especialidad: los fritos. Y, dentro de éstos, los de pimiento. ¡Humm! También los de hongos… el Roch no defrauda. Y como un solo frito sabe a poco, nos encaminamos a la Vermutería Río (www.riovermuteria.com), en la calle San Nicolás, a escasos cien metros, también especializada en fritos desde 1963. El éxito de su frito de huevo es tal que, cuando reformaron el local en 2015, colocaron un contador electrónico para saber cuántos huevos hacían. En apenas dos años vendieron medio millón de fritos de huevo. ¡Tendrán que probarlo!

Aprovechando que estamos por San Nicolás, me gustaría llevarles a la Mandarra de la Ramos (www.lamandarradelaramos.com). Lo primero que notarán al entrar es un embriagador olor a jamón. Miren al techo. Decenas de patas de jamón cuelgan de él. ¿Qué tomar aquí? No hay duda: minibocadillo de jamón o tostadas de jamón. Solo, con aceite, con tomate, con pimiento verde… como quieran. El jamón es una apuesta segura.

Se nos acaba la mañana, y es momento de pensar dónde comer. ¡Qué dudas! El abanico de posibilidades es enorme y también el de precios. La mayoría de bares disponen de menús que rondan los 12 euros entre semana y los 20 en fin de semana. No puedo resistirme a llevarles a uno de los lugares más conocidos de la ciudad y que, además, es bastante económico. Es el Café Iruña (www.cafeiruna.com), en plena plaza del Castillo. Es impensable visitar la ciudad y no asomarse por su puerta para sorprenderse con su arquitectura modernista. Inaugurado en 1888, es un espacio único. Amplio, sus grandes espejos en las paredes y sus columnas de hierro fundido transportan al visitante a otra época. Sólo por ello merece la pena entrar. El propio Ernest Hemingway hizo de éste su punto de encuentro cuando acudía a los Sanfermines.


“Los bares presentan auténticas creaciones culinarias en pequeños pinchos”


Y si por la noche tenemos hambre, podemos terminar el día con un buen bocadillo. Para mí, los del Bar Jesús Mari (www.casajesusmari.com) son los mejores. Pero hay que ir sin prisa, porque suele estar lleno y apenas tiene cinco mesas. Dispone de una terraza, no les extrañe ver gente comiendo los bocadillos en la calle, sobre todo, si hace buena temperatura.

Sábado

Si les apetece, podemos empezar el día disfrutando de los parques de Pamplona. No se pueden perder la Ciudadela y la Vuelta del Castillo. Tampoco el parque de la Taconera, junto a los fosos de la antigua muralla. Además, están muy cerca del Casco Antiguo, así que después del paseo, podemos tomar rumbo al centro para volver a degustar esas pequeñas joyas gastronómicas que nos ofrecen sus bares. Hoy probaremos pinchos más elaborados. Los bares, cada vez más, realizan “casi” cocina de autor. Nuestra primera parada será el Bar Gaucho, en la calle Espoz y Mina, justo detrás de la plaza del Castillo. Su larga barra llena de pinchos, elaborados y atractivos, les dejará con la boca abierta. Justo al lado, está el Bar Guria, así que… otra ronda, por favor. Además de lo que exponen en la barra, ofrecen otros tantos pinchos que elaboran al momento, cada cual más sabroso. Podemos seguir la ruta en el Bar Iruñazarra (irunazarra.com), en la calle Mercaderes, que tras unos años cerrado reabrió con ímpetu renovado y el reto de ofrecer pinchos innovadores; lo consiguió: ya tienen varios premios.

Tras el vermut, hoy nos toca una comida especial, vamos al Restaurante Alhambra (www.restaurantealhambra.es). Es un referente de la cocina navarra. Elegante, sibarita, minimalista, este restaurante permite degustar cada plato con intensidad, apreciando texturas, olores y sabores de una forma única, con un trato amable. Es el lugar ideal para una celebración o para darse un capricho; eso sí, el menú no baja de los 50 euros. Pero unos platos así, bien los merecen. Estoy segura de que les encantará.

una de las vistosas barras de pinchos, de las muchas que hay en la capital de Navarra.


Escalera helicoidal [Wendeltreppe] de la Catedral de Pamplona, de estilo gótico-flamígero [Flamboyant], del siglo XVI.


Mosaico romano y piedras millares [Meilensteine], que señalaban las distancias entre localidades en la época romana, expuestos en el Museo de Navarra.



“Las sidrerías son una cita obligada”


Quiero aprovechar la tarde para mostrarles un rincón único. En el punto más alto de Pamplona, junto a la Catedral, está el que para mí es el mejor enclave de Pamplona, mi lugar preferido. El Caballo Blanco (www.caballoblanco.info) es un pequeño bar que da nombre a un mirador sobre las murallas fortificadas que rodean Pamplona desde los siglos XVI-XVIII; este lugar tiene unas vistas increíbles de la parte baja de la ciudad y del río Arga, cuyo curso se ha convertido en un paseo natural de cerca de 12 kilómetros. Mientras tomamos un refresco o una copa, podemos disfrutar del paisaje, la arquitectura y los orígenes de la ciudad. Es un viaje al pasado, a la tranquilidad, a la calma y al sosiego que pocas ciudades pueden ofrecer. No iremos con prisa, pues lo genial es poder apreciar el silencio, sentir la brisa y palpar los últimos rayos de sol al atardecer…

Es sólo un paréntesis en el tiempo, porque volvemos al siglo XXI, ¡y se nota que es sábado! Las calles son un hervidero de gente, que va y viene, que charla y ríe. Los bares están llenos, así que para huir del barullo, les invito a despedir el día en el Restaurante Anttonenea (www.restauranteanttonenea.com). Se encuentra en la calle San Antón, una calle tranquila casi sin bares. Un buen broche final.

Domingo

Un viaje gastronómico a Pamplona no sería tal sin “comer de sidrería”, así que confío en que el último día les dé tiempo para ello. Hay varias sidrerías en Pamplona entre las que elegir. Antes de visitar una sidrería hay una cosa que debe saber: el menú de sidrería es, en muchos casos, un menú cerrado. No se pueden elegir platos. Lo que hay es lo que hay, pero lo que hay es genial. Pronto lo descubrirán. Les aseguro que esta comida tradicional les encantará. El concepto “comer de sidrería” consiste en ir a un lugar donde, además de comer, se bebe (y mucha) sidra. La comida en estos lugares se compone de choricillos a la sidra, tortilla de bacalao, chuletón y, de postre, queso y nueces. Parece poco y soso. No se engañen. Es una experiencia única. En Pamplona, podemos ir a la sidrería Kaleangora (www.kaleangora.net), la sidrería La Runa (www.sidrerialaruna.com) o la sidrería Chez Belagua (www.chezbelagua.com), entre otras. Aviso: si piensan volar el mismo día, ¡cuidado con la sidra!

El fin de semana no da para más; Pamplona, sí. Es una ciudad llena de sorpresas, hay que visitarla, no sólo en Sanfermines. Así podremos apreciar todas estas cosas pequeñas y preciosas de una ciudad de apenas 200 000 habitantes, orgullosa de su historia, de su arquitectura, de sus zonas verdes y, por supuesto, de su gastronomía. ¡Hasta la próxima!

Belén Armendáriz licenciada en Comunicación Audiovisual. Ha trabajado en Diario de Noticias, La Estafeta de Navarra y Diario de Navarra, además de colaborar con otros medios y revistas.